Groenlandia está en boca de todos. El interés de Donald Trump por la isla revela la redefinición de los intereses geoestratégicos globales en el siglo XXI.
Este deporte, como la vida, enlaza lo aleatorio con lo sistemático. Pero también es un ritual que refuerza la pertenencia y moldea nuestro cerebro con las victorias y derrotas de nuestro equipo.